Cómo los mosquitos nos encuentran y nos pican (y por qué no nos ocurre a todas las personas por igual)

Noticias AXON Vet • 1 de julio de 2026

Cómo los mosquitos nos encuentran y nos pican (y por qué no nos ocurre a todas las personas por igual)

El insecto más molesto del verano es también el animal que más muertes humanas causa, por las enfermedades que propaga. Pese a su apariencia simple, para localizar a sus presas y alimentarse de su sangre emplea un complejo sistema sensorial que los estudios han detallado en los últimos años, y que explica por qué somos tan dispares ante los picotazos.

Es la plaga entre las plagas del verano, la más universal y de la que nadie se libra. En buena parte del mundo es mucho más que una simple molestia: el mosquito es el animal más letal del planeta para los humanos, debido a las infecciones que transmite. Frente a unas 100 000 muertes anuales por mordeduras de serpientes, apenas una de las enfermedades propagadas por los mosquitos, la malaria, mata cada año a más de 600 000 personas.

Pese a tratarse de una amenaza tan grave como familiar, solo recientemente han comenzado a conocerse con detalle los mecanismos que permiten a los mosquitos localizarnos y picarnos. Con ello, hemos empezado a comprender también por qué pican a unas personas más que a otras, algo mucho más complejo de lo que tradicionalmente han contado los mitos populares.

No buscan el peculiar alimento para su propia nutrición, sino la de su futura prole: necesitan las proteínas de la sangre para fabricar los huevos

Existen miles de especies que beben sangre; más de 14 000 solo entre los artrópodos, el grupo que incluye a los insectos, los arácnidos y otros relacionados. Muchos de estos animales no buscan el peculiar alimento para su propia nutrición, sino la de su futura prole: necesitan las proteínas de la sangre para fabricar los huevos.


Por lo tanto, en estas especies son solo las hembras fecundadas las que pican, mientras que los machos se bastan con jugos vegetales. Pero ¿por qué prefieren la sangre de una especie, o de unos individuos frente a otros?


Una amenaza creciente

Lo cierto es que, si hablamos de mosquitos en general, estamos muy lejos de ser su plato favorito: de más de 3 700 especies conocidas hasta ahora, solo un par de centenares pican a los humanos, en torno a un 6 %. La mayoría son oportunistas, aprovechan casi cualquier fuente de sangre que se les presente.

Entre los que nos prefieren en su menú, destacan tres géneros. Culex incluye el mosquito común, C. pipiens, el más abundante en España y otros países. Es el típico mosquito nocturno; aunque su picadura no suele provocar más que picor e incomodidad, también puede transmitir virus como el del Nilo Occidental o ciertas encefalitis.

En España existen casos de dengue y de Virus del Nilo Occidental, y los Anopheles de la malaria también están presentes

Los Aedes, que incluyen el A. aegypti y el fastidioso mosquito tigre, A. albopictus, son reconocibles por sus marcas blancas; pican de día y son vectores mayoritarios del dengue, la fiebre amarilla, el zika y la chikunguña. Por su parte, los Anopheles son conocidos sobre todo por transmitir la malaria.


En nuestras latitudes, los mosquitos raramente son portadores de enfermedades, pero el peligro aumenta con el ascenso de las temperaturas a causa del cambio climático. Especies tropicales se han extendido a zonas templadas: el Aedes aegypti ha llegado al norte hasta las islas británicas.

En España existen casos de dengue y de Virus del Nilo Occidental. Los Anopheles de la malaria también están presentes, por suerte aún sin transmisión del parásito, si bien los estudios alertan de una expansión de la enfermedad con el calentamiento.

La posibilidad de que el dengue se convierta en una enfermedad endémica en el Viejo Continente es un escenario real

Raimundo Seguí López-Peñalver, Universidad Internacional de Valencia

Según el epidemiólogo Raimundo Seguí López-Peñalver, de la Universidad Internacional de Valencia, “la posibilidad de que el dengue se convierta en una enfermedad endémica en el Viejo Continente es un escenario real”.

Para el biofísico del Instituto Tecnológico de Georgia David Hu, que ha investigado el vuelo de estos insectos, “las personas están perdiendo la guerra contra los mosquitos”. Hu lanza una pregunta: “¿Cómo pueden encontrarnos tan fácilmente unos animales tan simples?” En la respuesta podría encontrarse la solución.


La pista de la respiración

Dicha respuesta empieza por la pista primaria que guía al mosquito hacia su alimento. Y qué mejor que utilizar como señal algo que todas sus presas expulsan al respirar: dióxido de carbono (CO2). Los mosquitos detectan el CO2 por medio de pelos sensoriales o sensilias en sus palpos maxilares, unos apéndices en la mandíbula. Y son capaces de oler este gas desde una gran distancia; algunas publicaciones hablan de 10 metros, otras de hasta 50.

Pero el CO2 también está presente en la atmósfera, por lo que los insectos deben ser capaces de captar pequeñas fluctuaciones para distinguir a sus víctimas del ruido de fondo y encaminarse hacia ellas. Así, reconocen variaciones de hasta un 0,01 % en el nivel de CO2, lo que les permite seguir la estela de densidad creciente del gas hacia su objetivo.

El CO2 es el estímulo que dispara el programa de ataque y aguza otros sentidos, la visión y la respuesta a otros olores

Esta navegación siguiendo olores es un área de estudio para Floris van Breugel en la Universidad de Nevada en Reno, y cuyos trabajos anteriores han ayudado a dilucidar los mecanismos sensoriales de los mosquitos y otros insectos. Según cuenta a SINC, con el aire en calma las moscas vuelan en pequeños círculos, mientras que para avanzar contra el viento lo hacen en zigzag.


“Los insectos son muy buenos encontrando fuentes de olor en muchas condiciones de viento”, dice. Sus investigaciones recientes indican que pueden recordar las rachas de aire que les llevan estímulos olorosos para buscarlas de nuevo.

Además, el mosquito tiene que saber cómo ignorar otros múltiples focos que expulsan CO2 y de los que no puede sacar ningún provecho, como los automóviles o las chimeneas. Para ello cuenta con la ayuda del resto de sus sentidos, incluyendo la visión y la detección del calor.

Estas informaciones se integran en el sistema que controla la navegación. El CO2 no solo es el estímulo que dispara el programa de ataque, sino que además aguza otros sentidos: pone la visión en alerta y aumenta la sensibilidad y la respuesta a otros olores.


Olor a humano

El primero de estos dos sentidos, la visión, es el que inicia la identificación de un emisor de CO2 como una fuente potencial de alimento. El reconocimiento visual del mosquito opera a 5-15 metros, pero sus ojos simples apenas rinden una imagen borrosa y pixelada que no es de gran utilidad para diferenciar a un humano de un mueble o un arbusto. El insecto debe acercarse y sobrevolar los posibles objetivos para descubrir cuál de ellos es picable.

En esto continúa ayudándole el olor del CO2, que mantiene al mosquito en el rastro de su presa y motivado para encontrarla. El gas activa además la atracción visual hacia ciertos colores.

La piel exuda más de 500 compuestos volátiles, y la evolución de los mosquitos los ha entrenado para reconocer docenas de ellos

En general, cualquier bulto oscuro merece una inspección, pero los estudios han revelado que, junto con el negro, el mosquito prefiere tonos entre el naranja y el rojo, que los investigadores relacionan con el espectro de colores de la piel humana. También los contrastes atraen la atención del insecto para discernir una figura sobre un fondo.

Al aproximarse a menos de 20 centímetros, se olvida del CO2 para no aterrizar por error en la nariz o la boca, centrándose en el calor —sus antenas detectan el infrarrojo— y la humedad de nuestra piel junto con otro rasgo definitivo: el olor corporal. La piel exuda infinidad de compuestos volátiles; se han identificado más de 500, y muchos más aún no se conocen. La evolución de los mosquitos los ha entrenado para reconocer docenas de ellos. La atracción de estos insectos hacia componentes del sudor humano se conoce desde los años 60.

Por fin, a solo tres centímetros de distancia, todos los indicios le confirman al mosquito que somos su próxima cena; se posa, nos prueba mediante los receptores de sus patas y finalmente nos pica, para después levantar el vuelo sin que lleguemos siquiera a notar el pinchazo. Lo que sí sentiremos después es el picor insistente, provocado por la histamina que segrega nuestro cuerpo como reacción alérgica a la saliva del atacante.

¿Por qué a mí?

El último factor confirmatorio, el olor corporal, es la clave de cómo los mosquitos nos distinguen de otros animales: los humanos tenemos nuestra propia firma olfativa que incluso es peculiar según la zona del cuerpo. En parte, depende de la microbiota de la piel. Por ejemplo, a los mosquitos les atrae el olor de los pies. Un estudio mostró que al Anopheles de la malaria le cautiva el queso belga Limburger, fabricado con las mismas bacterias de los pies.

Es más, el olor explica lo que todos sabemos por experiencia: en cualquier grupo de personas siempre hay alguna que es un imán para los mosquitos. La mitología popular lo ha atribuido a razones infundadas, como una sangre más dulce.

No es cierto, aunque sí podría influir el grupo sanguíneo; según algunos estudios, los mosquitos prefieren a los individuos con sangre de tipo 0. El antígeno propio de cada grupo puede secretarse en el sudor o la saliva, y es posible que los mosquitos lo huelan. Sin embargo, hay resultados discrepantes a este respecto.

Las mujeres con embarazo avanzado exhalan un 21 % más de CO2, lo que cuadra con la observación de que reciben más picotazos

Aunque el posible efecto del grupo sanguíneo aún se discute, ilustra cómo esa diferencia de olor entre unas personas y otras, y por tanto de atractivo para los mosquitos, es sobre todo genética, hasta en un 85 %, y heredable. Por ejemplo, algunas personas producen mayor cantidad de ácido láctico, un compuesto que nuestras células liberan al usar carbohidratos como fuente de energía, que excretamos a través de la piel y que es uno de los principales atrayentes de los mosquitos en nuestra firma de olor.


También rezumamos más ácido láctico con el ejercicio físico, lo cual es una muestra de que no todo es genético; condicionantes ambientales o relacionados con la actividad pueden afectar a nuestro atractivo para los mosquitos.

Igualmente, al hacer deporte desprendemos más CO2, sudamos y nos acaloramos. Es conocido el caso de las mujeres con embarazo avanzado: exhalan un 21% más de CO2, lo que cuadra con la observación de que reciben más picotazos.


La argucia de los virus

Todo lo anterior describe el proceso de alimentación del mosquito hembra, que el bioingeniero de Caltech Michael Dickinson, coautor de algunos de estos estudios, califica como “una manera bastante elegante de buscar comida”.

A ello se ha podido llegar gracias a diversas líneas de investigación a lo largo de años y con enfoques muy diversos: los experimentos clásicos se basaban en introducir mosquitos en compartimentos con estímulos o, aún peor, en exponer la piel de los propios científicos a los picotazos.

La infección con malaria, dengue o zika causa un olor corporal más atrayente para los mosquitos que transmiten dichas enfermedades

Hoy se emplean túneles de viento, realidad virtual, cámaras de alta velocidad que siguen el vuelo de cientos de insectos, algoritmos complejos, neurociencia avanzada y otras tecnologías. Siguen desvelándose detalles respecto a la influencia de factores como la edad, la medicación, la dieta o las enfermedades.

Sobre esto último, experimentos con ratones han mostrado que la infección con el parásito de la malaria o con virus del dengue o el zika causan un olor corporal más atrayente para los mosquitos que transmiten dichas enfermedades.

Según el coautor de estos trabajos Penghua Wang, de la Universidad de Connecticut, “cuando los mosquitos no infectados pican a estos huéspedes atractivos, pueden después picar a otras personas y extender más el virus”.

Podría decirse que la evolución ha llevado a estos patógenos a inventar una argucia para aumentar su propagación. El trabajo de Wang ha descifrado cómo funciona: la infección con dengue o zika aumenta la población cutánea de bacterias Bacillus, las cuales fabrican acetofenona, un atrayente para los mosquitos.


Cerveza, cannabis y sexo

Para Wang, “una mejor comprensión de cómo un virus interactúa con un huésped puede ofrecer nuevas estrategias para prevenir y tratar las enfermedades transmitidas por mosquitos”. Pero aún falta mucho camino por recorrer.

Un estudio durante un festival indica que quienes han bebido cerveza son un 44 % más apetecibles para los mosquitos

Por ejemplo, un estudio reciente durante un festival en Países Bajos indica que quienes han bebido cerveza son un 44 % más apetecibles para los mosquitos. Los resultados aún no se han publicado formalmente en una revista científica, si bien no es el primer trabajo que apunta a este efecto de la cerveza.

Aunque se ha sugerido como explicación tentativa un cambio en el olor corporal, lo cierto es que se ignora el mecanismo. El mismo estudio encontraba que los fumadores de cannabis eran un 35 % más atractivos para los mosquitos, y un 46 % más quienes habían dormido con alguien la noche anterior.

Los autores de la Universidad Radboud escriben con cierta sorna que a los mosquitos “les gustan los hedonistas entre nosotros”. Pero todo ello sugiere que la influencia de factores relacionados con los hábitos aún es un capítulo por escribir.

Quedan cuestiones abiertas sobre mezclas específicas de olores que atraen más a los mosquitos, y hay un interés continuo en diseñar mejores repelentes

Floris van Breugel, Universidad de Nevada en Reno

“Pienso que quedan cuestiones abiertas sobre mezclas específicas de olores que atraen más a los mosquitos, y hay un interés continuo en diseñar mejores repelentes”, señala Van Breugel. Por el momento y “para un humano con la esperanza de evitar las picaduras de mosquito, nuestros resultados subrayan un número de realidades desafortunadas”, escribían en un estudio Van Breugel, Dickinson y sus colaboradores.

Su conclusión: por lo que sabemos hasta ahora, la estrategia de búsqueda de víctimas de los mosquitos es “fastidiosamente robusta”.

Fuente: Cómo los mosquitos nos encuentran y nos pican   

Fuente: https://axoncomunicacion.net/como-los-mosquitos-nos-encuentran-y-nos-pican-y-por-que-no-nos-ocurre-a-todas-las-personas-por-igual/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_term=Wed+01+Jul+2026&utm_campaign=Los+tipos+de+propietarios+de+animales+de+compa%C3%B1%C3%ADa


Por AnimalCare 24 de julio de 2026
La llegada del ve rano y las vacaciones supone un cambio de rutina para millones de familias que comparten su vida con perros y gatos. Las altas temperaturas, los desplazamientos, las actividades al aire libre y las modificaciones en los hábitos diarios pueden incrementar el riesgo de determinadas patologías y accidentes que obligan a acudir a los servicios de urgencias veterinarias . En este contexto, los especialistas recuerdan la importancia de extremar las medidas de prevención para evitar situaciones potencialmente graves. Según explica en AnimalCare Paloma Ballester, veterinaria de AniCura Velázquez , algunas de las urgencias más habituales de estos meses están directamente relacionadas con el calor, mientras que otras se producen por cambios en la alimentación, la exposición a parásitos o las actividades en el campo. Entre todas ellas, los golpes de calor destacan como una de las emergencias más frecuentes y peligrosas del verano. “Es una urgencia bastante grave y de las principales que vemos en perros durante esta época”, señala Ballester. Las altas temperaturas, las olas de calor y el aumento de los viajes favorecen que los animales pasen más tiempo al aire libre o expuestos al sol, aumentando el riesgo de sufrir este problema. La veterinaria explica que los tutores deben prestar especial atención a las señales de alarma. Un jadeo excesivo , un comportamiento anormal, nerviosismo o una respuesta reducida a estímulos habituales pueden indicar que el animal está sufriendo un golpe de calor. “Cuando ves al animal jadeando de forma exagerada o no responde bien a tus señales son indicios de que hay que actuar rápido y acudir a un hospital veterinario”, advierte. OTROS RIESGOS DEL VERANO Además de los golpes de calor, durante el verano también se observa un aumento de complicaciones en algunos animales con enfermedades previas . Ballester apunta que ciertos pacientes con patologías cardíacas pueden sufrir descompensaciones coincidiendo con los periodos de más calor. “Son animales que estaban estables y correctamente medicados, pero que en esta época pueden desestabilizarse y requerir atención veterinaria”, explica. Otro de los problemas característicos de estos meses son las espigas , especialmente tras los paseos por zonas de campo o parques con vegetación seca. Estas estructuras vegetales pueden introducirse en los oídos, entre los dedos o en otras partes del cuerpo , provocando molestias e infecciones. “Si el animal se sacude mucho los oídos, se rasca o se lame insistentemente las patas, puede ser una señal de que tiene una espiga que está causando complicaciones”, señala la especialista. PREVENCIÓN FRENTE A VECTORES El verano también coincide con una mayor actividad de parásitos externos como pulgas, garrapatas y mosquitos , cuya presencia aumenta especialmente durante los desplazamientos y las estancias en zonas rurales. Aunque en muchos casos no constituyen una urgencia inmediata, Ballester recuerda que son importantes transmisores de enfermedades y que una protección insuficiente puede tener consecuencias para la salud del animal. En este sentido, la veterinaria destaca la relevancia de la prevención frente a la leishmaniosis , una enfermedad transmitida por mosquitos que ya está presente en todo el territorio nacional. “Antes se pensaba que estaba limitada a determinadas zonas, pero hoy sabemos que está instaurada en toda España”, afirma. Por ello, insiste en que la vacunación debe complementarse con medidas repelentes que reduzcan el contacto con los insectos transmisores. Como recomendación general para disfrutar de unas vacaciones seguras, la veterinaria aconseja mantener al día las vacunas y los tratamientos preventivos frente a parásitos, planificar adecuadamente los desplazamientos y minimizar los cambios en la rutina de las mascotas . “Hay que estar atentos a cualquier señal de alarma, especialmente al jadeo excesivo o a comportamientos extraños. Y si existe la mínima sospecha de una urgencia, acudir al veterinario lo antes posible”, concluye. Fuente: https://www.consalud.es/animalcare/salud-animal/golpes-de-calor-espigas-y-problemas-digestivos-las-urgencias-veterinarias-qu e-mas-aument an-en-verano.html?utm_campaign=boletin-informativo-24-julio-2026&utm_medium=email&utm_so urce=mail-marketing
Por IM Veterinaria 21 de julio de 2026
La relevancia de una de las principales enfermedades vectoriales en España y la Cuenca Mediterránea va más allá de la salud animal, ya que se trata de una zoonosis con impacto directo en la salud pública. Por lo tanto, la prevención se convierte en la herramienta más eficaz para frenar la transmisión de la enfermedad.
Por El Español 17 de julio de 2026
La genética explica por qué las gatas naranjas son mucho más raras que los machos y cuál es el origen de este llamativo pelaje.
Por El Periodico 13 de julio de 2026
Cada vez es más habitual ver animales de compañía que llevan prendas de ropa hechas a medida, que son paseados en cochecitos o a los que sus dueños hablan como si fueran bebés de pocos años. ¿Se está humanizando demasiado a los perros y gatos domésticos ? ¿Qué peligros puede conllevar esto? Los educadores caninos del centro de Manresa Dog Educat, Raül Aranda y Júlia Autonell, lo tienen muy claro: "Depende de lo que consideremos humanizar, pero cuando atribuimos cualidades humana s al animal es cuando empiezan los problemas". "Poner ropa a las mascotas no les supone ningún perjuicio, pero muy distinto es el caso cuando se les permite adoptar conductas inaceptables ", explica el profesional. Partiendo de la base de que los perros y los gatos son animales sociables que establecen vínculos muy estrechos con sus dueños, y también a la inversa, Aranda explica que es importante saber establecer límites, aprender la forma de educarlos y, sobre todo, no atribuirles cualidades humanas , "ya que no lo son", señala. Si no se hace, "no podrán adaptarse a la sociedad en la que tienen que vivir", añade. Una de las situaciones más complicadas que puede darse en los hogares donde conviven animales de compañía y bebés es el sentimiento de competencia o de celos, según explica el educador canino. "Si un perro está acostumbrado a dormir en el sofá y, de repente, a partir del nacimiento del bebé, se le cambia esa rutina, el animal relacionará ese hecho con la llegada del niño", y es en ese momento cuando pueden surgir problemas de convivencia. Por ello, el experto aconseja trabajar previamente estas conductas para evitar riesgos que podrían aparecer más adelante. Otro caso es cuando se pasea a las mascotas en cochecito , como si fueran un bebé de pocos meses. El experto lo considera más que razonable en los casos en que el animal tiene alguna lesión o dificultades para caminar. Ahora bien, añade que cuando se hace por sobreprotegerlo, esto puede acabar desembocando en problemas de comportamiento , como que el perro no acepte que se le acerquen personas u otros perros. Ni demasiado autoritaria ni demasiado liberal Al igual que en la crianza de los niños, en el ámbito de los animales de compañía también existen tres estilos de crianza: el autoritario, muy basado en la imposición y el castigo; e l liberal, que se encuentra en el extremo opuesto y se basa en la permisividad y en dar libertad para que el animal o el bebé hagan lo que quieran; y el democrático, un punto intermedio, que establece que hay conductas que pueden permitirse y otras que no. "Por desgracia, tanto con los animales como con los bebés se tiende a ir a los extremos, pero la mejor opción es educar en positivo y sabiendo poner límites", concluye. Educar al animal de una forma que pueda entender Raül Aranda, que también tiene estudios en Psicología , señala que lo más complicado a la hora de educar a los animales domésticos es aprender a hacerles entender exactamente lo que les estamos pidiendo . Lo explica con un ejemplo: "Muchos perros suelen perseguir a los ciclistas que encuentran en carreteras o caminos y la forma en que sus dueños intentan detenerlos es llamándolos y ofreciéndoles un premio. Entonces, el animal entiende que se le recompensa por haber perseguido al ciclista, justo lo contrario de lo que se pretende transmitir" , explica. Lo más efectivo en este tipo de casos es iniciar un proceso de habituación, es decir, "acostumbrar al animal a ver circular ciclistas, en este caso, para evitar que le resulte algo incómodo o que despierte su curiosidad", explica. Así, mediante determinadas dinámicas, se va enseñando al perro en qué contextos puede reproducir esa conducta y en cuáles no , ya que puede suponer un peligro. Queda claro que educar animales no es una tarea fácil, y menos aún si no se tiene formación al respecto. Por este motivo, Aranda subraya la importancia de los educadores caninos: "Nosotros nos dedicamos precisamente a eso, a enseñar a los dueños a comunicarse de la forma más efectiva con sus animales", concluye. Fuente: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20260711/raul-aranda-julia-autonell-educadores-caninos-problemas-cualidads-humanas-animales-dv-et-132209469?utm_campaign=boletin-informativo-13-julio-2026&utm_medium=email&utm_source=mail-marketing
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El descubrimiento abre nuevas líneas de trabajo para comprender la distribución geográfica del parásito, su prevalencia en poblaciones de sardina y su posible impacto
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La Organización Colegial Veterinaria recuerda que el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tienen origen animal y su control exige reforzar la vigilancia y el enfoque One Health
Por IM Veterinaria 26 de junio de 2026
Los propietarios que viajen con perros, gatos o hurones entre países de la Unión Europea deben disponer del pasaporte europeo para animales de compañía, expedido por un veterinario autorizado. El documento acredita la identificación mediante microchip y la vacunación antirrábica, y debe mantenerse actualizado para evitar problemas como la denegación del viaje, la cuarentena o la devolución del animal.
Por Noticias AXON Vet 26 de junio de 2026
Con la llegada del calor, los paseos por zonas de campo, parques, cunetas o espacios con hierba alta pueden aumentar el contacto de los perros con espigas y semillas de gramíneas. Aunque a simple vista puedan parecer inofensivas, estas estructuras vegetales pueden provocar problemas importantes si se clavan en la piel, se introducen en los oídos, penetran entre los dedos o alcanzan zonas sensibles como los ojos, la nariz o la boca. Recordamos la importancia de revisar a los animales después de los paseos y de contactar con el veterinario de confianza ante cualquier signo de molestia, dolor o comportamiento anormal. ¿Por qué pueden ser peligrosas las espigas? Las espigas presentan una forma alargada y estructuras que facilitan que avancen en una sola dirección. Esto hace que, una vez adheridas al pelo o clavadas en la piel, puedan desplazarse y penetrar en los tejidos. Cuando no se detectan a tiempo, pueden provocar inflamación, dolor, infecciones, abscesos o lesiones más profundas. El riesgo dependerá de la zona afectada, del tiempo que permanezca la espiga en contacto con el animal y de la rapidez con la que se actúe. Zonas que conviene revisar Después de pasear por zonas con hierba alta o vegetación seca, es recomendable revisar especialmente: Patas y espacios entre los dedos. Oídos. Axilas e ingles. Ojos. Nariz. Boca y zona del hocico. Pliegues cutáneos y zonas con pelo denso. Esta revisión no requiere mucho tiempo y puede ayudar a detectar una espiga antes de que cause un problema mayor. Señales de alerta Es importante contactar con el veterinario si el perro presenta alguno de estos signos: Cojera repentina o lamido insistente de una pata. Sacudidas frecuentes de cabeza. Rascado intenso de los oídos. Estornudos repetidos, especialmente si aparecen de forma brusca tras el paseo. Ojo rojo, cerrado, inflamado o con secreción. Babeo excesivo, arcadas o dificultad para tragar. Inflamación, dolor, secreción o heridas en la piel. Cambios de comportamiento asociados a molestia o dolor. Ante estos signos, no conviene esperar a ver si el problema desaparece por sí solo. La atención veterinaria temprana facilita el diagnóstico y reduce el riesgo de complicaciones. Qué hacer si encontramos una espiga Si la espiga está superficialmente adherida al pelo, puede retirarse con cuidado con los dedos o con un peine. Sin embargo, si está clavada, rota, no se ve claramente o afecta al oído, ojo, nariz, boca o una zona dolorosa, no debe intentarse extraer en casa. Manipular una espiga mal localizada puede empujarla más profundamente o agravar la lesión. En estos casos, lo adecuado es acudir al veterinario para valorar la zona y realizar la extracción de forma segura si es necesario. Medidas de prevención Para reducir el riesgo, se recomienda evitar, siempre que sea posible, las zonas con hierba alta o vegetación seca durante los meses de mayor presencia de espigas. También puede ayudar mantener recortado el pelo en zonas de riesgo, especialmente alrededor de las patas, los espacios interdigitales y los oídos, según las características de cada perro. La revisión después del paseo es una medida sencilla y eficaz. Dedicar dos minutos a comprobar patas, orejas, axilas, ingles y zonas sensibles puede evitar molestias importantes y visitas urgentes al centro veterinario. Ante la duda, consulta con tu veterinario Las espigas son un problema frecuente, pero no deben subestimarse. Si tu perro muestra dolor, cojera, sacudidas de cabeza, estornudos persistentes, molestias oculares o cualquier signo compatible, contacta con tu veterinario de confianza. La prevención comienza en casa, pero el diagnóstico y el tratamiento deben estar siempre en manos de profesionales veterinarios. Fuente: https://axoncomunicacion.net/las-espigas-en-perros-un-riesgo-frecuente/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_term=Fri+26+Jun+2026&utm_campaign=Cambios+ecogr%C3%A1ficos+a+largo+plazo+de+la+gl%C3%A1ndula+prost%C3%A1tica+canina+tras+la+castraci%C3%B3n
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