¿Cuáles son las principales enfermedades asociadas a la obesidad en gatos?

Diario Veterinario • 29 de enero de 2026

Como consecuencia de la sobrepeso y obesidad, los gatos domésticos pueden desarrollar diversos enfermedades, trastornos metabólicos y/o mecánicos

El sobrepeso se define como un exceso de tejido adiposo debido a la hipertrofia de los adipocitos con la acumulación de triglicéridos (TG). Esta condición puede asociarse con deterioro metabólico y cambios hormonales que afectan la calidad de vida y la longevidad. 

 

La domesticación de los gatos ha conllevado cambios ambientales, conductuales y nutricionales, incrementando el riesgo de desarrollar enfermedades como el sobrepeso y la obesidad. La obesidad representa un importante problema de salud tanto para los humanos como para los animales de compañía. En los gatos, el sobrepeso podría estar asociado a un estilo de vida sedentario en interiores, una alimentación ad libitum, el consumo excesivo de golosinas por parte de los dueños, el sexo masculino, la esterilización, la edad avanzada y la subestimación del peso o la condición corporal del gato por parte de los dueños. A su vez, el estudio de la obesidad ha cobrado mayor relevancia como un importante factor de riesgo para el desarrollo de patologías potencialmente mortales en gatos.

 

En medicina veterinaria, la puntuación de la condición corporal (PCC) es el método más común utilizado en investigación y práctica para medir semicuantitativamente la condición corporal superficial de los gatos. Se asigna una puntuación de 1 a 5 o de 1 a 9 según las características físicas del paciente, evaluando la visibilidad y palpabilidad de las costillas, la cintura, el abdomen, la columna vertebral y la pelvis, en función de la cantidad de grasa presente. Se ha confirmado un mayor tiempo de supervivencia en gatos de mediana edad con una ECC de 6/9, lo que sugiere que esta puntuación es óptima para una buena salud en los gatos.

 

Un gato con sobrepeso presenta un exceso de peso del 10-19 % respecto al rango ideal. La obesidad es una enfermedad inflamatoria sistémica, multiorgánica, metabólica, crónica y progresiva, influenciada por la interacción entre factores genómicos y ambientales. Esta condición conlleva un alto riesgo de morbilidad y mortalidad. En gatos, la obesidad se considera un exceso de peso superior al 20-30% del rango ideal. 

 

Principales enfermedades asociadas a la obesidad en gatos

 

En este sentido, un estudio realizado en Chile ha analizado el sobrepeso y obesidad en gatos domésticos, así como las enfermedades asociadas. 

 

Como consecuencia de la sobrepeso y obesidad, los gatos domésticos pueden desarrollar diversos trastornos metabólicos y/o mecánicos. Los trastornos metabólicos pueden incluir un aumento en la producción de metabolitos del tejido adiposo y un incremento en el número de células inflamatorias. Por otro lado, los trastornos mecánicos se deben a la acumulación excesiva de grasa, que genera una mayor carga en las articulaciones y sobrecarga el corazón, contribuyendo al desarrollo de afecciones degenerativas tanto en el corazón como en las articulaciones de los gatos con sobrepeso.

 

Otra posible alteración asociada a la obesidad y el sobrepeso es la dislipidemia, una afección caracterizada por altas concentraciones sanguíneas de colesterol y triglicéridos (TG). Ambas moléculas son transportadas en la sangre por las lipoproteínas de alta densidad (HDL), las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). En casos de obesidad, los niveles de VLDL y ácidos grasos aumentan en la sangre de los animales. Cuando aumentan las concentraciones de ácidos grasos, se activan las proteínas quinasas implicadas en la función del receptor de insulina, lo que puede provocar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 (DM2). Además, algunos estudios en gatos indican que la acumulación de grasa visceral es un factor de riesgo para síndromes metabólicos, hipertensión arterial y algunos tipos de cáncer.

 

Los autores describen enfermedades asociadas, como trastornos del tracto urinario y enfermedad renal. Se ha sugerido que los urolitos de estruvita serían más frecuentes en gatos obesos debido a que probablemente consumen una mayor cantidad de minerales calcógenos y beben menos agua. Además, los gatos domésticos y esterilizados tienden a consumir menos agua, realizar menos actividad física y producir menos orina. Esto provoca que la orina permanezca en la vejiga durante períodos más prolongados, lo que predispone a los animales a la formación de urolitos e infecciones del tracto urinario. De hecho, los gatos esterilizados tienen un riesgo 8,3 veces mayor de presentar urolitos que los gatos no esterilizados

 

Por otro lado, los gatos obesos pueden desarrollar patologías dermatológicas debido a alteraciones inflamatorias y metabólicas crónicas secundarias. Además, varios autores mencionan que los gatos obesos tienen dificultad para acicalarse zonas de difícil acceso y, por lo tanto, presentan un mayor riesgo de desarrollar dermatosis.

 

En cuanto al deterioro articular, indican que se debe a la inflamación sinovial y al daño de los condrocitos, causados ​​por la secreción de mediadores inflamatorios como el TNF-α y las interleucinas (IL-1 e IL-6), así como por hormonas como la leptina y la adiponectina. Muchas de estas moléculas corresponden a adipocinas, por lo que el aumento del tejido adiposo podría contribuir al desarrollo de procesos inflamatorios sistémicos y locales, como la osteoartritis.

 

Debido a los riesgos, consideran importante trabajar en prevenir la obesidad. Para ello, “es fundamental implementar estrategias tempranas de manejo dietético y de alimentación, como evitar las dietas ricas en grasas a libre disposición”. La educación de los propietarios sobre la condición corporal y las consecuencias del sobrepeso y la obesidad en gatos domésticos resulta crucial para prevenir o tratar las complicaciones asociadas a estas afecciones.

 

Ruleta del peso en Hill’s Pet Nutrition

 

Conscientes de la importancia del control de peso en las mascotas, la empresa de nutrición animal Hill’s Pet Nutrition ha creado la web de La Ruleta del Peso, especializada en información para veterinarios y dueños de mascotas que quieran conocer cómo controlar el peso del animal de forma sencilla.

 

El portal está enfocado en estos pequeños animales y clasifica el contenido según sus diferentes etapas de vida, sus necesidades sanitarias específicas e información para propietarios de mascotas.

 

Los usuarios que se registren en la Ruleta del Peso, sean profesionales del sector veterinario o propietarios de animales, podrán visualizar vídeos “ilustrativos de situaciones frecuentes en la clínica”, diferentes “módulos interactivos” con los que controlar eficazmente el peso de la mascota y acceder a materiales educativos y a webinars, estudios y artículos relacionados con este tema.

 

En la misma línea, la plataforma Club Hill's permite a los los veterinarios realizar una recomendación nutricional especifica y ofrecer a cada paciente su propio plan personalizado.


Fuente: https://www.diarioveterinario.com/t/5664966/principales-enfermedades-asociadas-obesidad-gatos?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter%20www.diarioveterinario.com

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A medida que la presencia humana expulsa a los animales de sus hábitats, los mosquitos que antes se alimentaban de una amplia variedad de huéspedes podrían estar encontrando nuevos objetivos humanos para saciar su sed de sangre, según un nuevo estudio de Fronteras en Ecología y Evolución . “Aquí demostramos que las especies de mosquitos que capturamos en los remanentes del Bosque Atlántico tienen una clara preferencia por alimentarse de humanos”, dijo el autor principal, el Dr. Jeronimo Alencar, biólogo del Instituto Oswaldo Cruz en Río de Janeiro. “Esto es crucial porque, en un entorno como el Bosque Atlántico, con una gran diversidad de posibles huéspedes vertebrados, la preferencia por los humanos aumenta significativamente el riesgo de transmisión de patógenos”, añadió el coautor, el Dr. Sergio Machado, investigador que estudia microbiología e inmunología en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Los humanos lo prefieren Para su estudio, los investigadores utilizaron trampas de luz para capturar mosquitos en la Reserva Natural del Sítio Recanto y la Reserva Ecológica del Río Guapiacu, dos reservas naturales en el estado de Río de Janeiro. En el laboratorio, separaron mosquitos hembras ingurgitadas para su análisis. Los investigadores extrajeron ADN de la sangre y, mediante secuenciación de ADN, analizaron un gen específico que funciona como un "código de barras" único para cada especie de vertebrado. Al comparar los códigos de barras encontrados en la sangre con una base de datos, los investigadores pudieron determinar de qué animal se había alimentado el mosquito. Reserva Ecológica do Guapiaçu (REGUA), Cachoeiras de Macacu, Río de Janeiro. Crédito: Cecilia Ferreira de Mello. De un total de 1714 mosquitos capturados, pertenecientes a 52 especies, 145 hembras estaban ingurgitadas de sangre. Se pudo identificar la sangre consumida por 24 de estos mosquitos, la cual provenía de 18 humanos, un anfibio, seis aves, un cánido y un ratón. Algunas ingestiones de sangre provenían de múltiples fuentes: la ingestión de sangre de un mosquito identificado como Cq. Venezuelensis se componía de sangre de anfibio y humana. Los mosquitos pertenecientes a la especie Cq. Fasciolata se habían alimentado tanto de un roedor como de un ave, así como de un ave y un humano, respectivamente. Los investigadores plantearon la hipótesis de que múltiples factores podrían influir en su preferencia por nuestra sangre. «El comportamiento de los mosquitos es complejo», afirmó Alencar. «Aunque algunas especies de mosquitos pueden tener preferencias innatas, la disponibilidad y la proximidad del huésped son factores sumamente influyentes». Leer y descargar el artículo original  La enfermedad se propaga A medida que la Mata Atlántica disminuye debido a la deforestación y la invasión de zonas anteriormente boscosas por parte de los humanos, desaparecen muchas plantas y animales. Como resultado, los mosquitos cambian sus hábitos y hábitats y se acercan a los humanos. "Con menos opciones naturales disponibles, los mosquitos se ven obligados a buscar nuevas fuentes de sangre alternativas. Terminan alimentándose más de humanos por conveniencia, ya que somos el huésped más frecuente en estas zonas", explicó Machado. Las picaduras son más que una simple picazón. En las regiones de estudio, los mosquitos transmiten diversos virus, como la fiebre amarilla, el dengue, el zika, el mayaro, el sabiá y el chikunguña, que causan enfermedades que amenazan gravemente la salud humana y pueden tener consecuencias adversas a largo plazo. Investigar el comportamiento de alimentación de los mosquitos es fundamental para comprender la dinámica ecológica y epidemiológica de los patógenos que transmiten, afirmaron los investigadores. Sítio Recanto Preservar, Silva Jardim, Río de Janeiro. Crédito: Cecilia Ferreira de Mello. La tasa relativamente baja de mosquitos ingurgitados (poco menos del 7 %), así como el bajo porcentaje de casos en los que se pudo identificar la ingesta de sangre (alrededor del 38 %), resaltan la necesidad de realizar estudios con mayor base de datos. Estos estudios también deberían utilizar métodos más adecuados para identificar la ingesta de sangre mixta y así determinar todas las fuentes de alimento. 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La seguridad alimentaria es, en esencia, la garantía de que los alimentos que llegan a nuestras mesas son inocuos, nutritivos y accesibles. Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo la interdependencia entre la salud animal, los sistemas de producción alimentaria y el bienestar humano se ha hecho cada vez más evidente. Este vínculo complejo se ha puesto de manifiesto tanto en debates científicos como en acontecimientos concretos: desde brotes de enfermedades animales hasta la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia sanitaria en toda la cadena alimentaria. En 2026, estas cuestiones no sólo siguen sobre la mesa, sino que se han convertido en parte de una agenda global para garantizar la seguridad alimentaria de forma sostenible y resistente a futuras crisis. La salud animal es un pilar fundamental de la seguridad alimentaria. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha subrayado que mejorar la salud de los animales, incluyendo la prevención de infecciones y el control de residuos de medicamentos veterinarios, es esencial para garantizar que los productos de origen animal sean seguros para el consumo humano. Desde la granja hasta la mesa, cualquier fallo en este proceso puede tener consecuencias directas para los consumidores, no sólo en términos de salud, sino también respecto a la disponibilidad y la confianza en los alimentos. Un ejemplo claro de estas interconexiones es la respuesta global ante brotes de enfermedades animales que, aunque no afecten directamente a los humanos, sí pueden tener impactos económicos y sociales muy graves. En España, la aparición de focos de peste porcina africana en fauna silvestre ha obligado a activar protocolos estrictos de bioseguridad que no solamente buscan contener la enfermedad, sino también proteger la reputación sanitaria del sector porcino y evitar la interrupción de mercados de exportación. Aunque la peste porcina africana no representa un riesgo directo para la salud humana, su presencia puede provocar restricciones comerciales, pérdidas económicas considerables y, en última instancia, una menor disponibilidad de alimentos cárnicos en los sistemas productivos. Este tipo de eventos no son aislados. Las autoridades europeas y nacionales han adoptado el enfoque “Una sola salud”, One Health , la vigilancia epidemiológica, la investigación conjunta entre sectores y la formación de profesionales con una visión transversal se consideran estrategias clave para anticipar y responder a las amenazas sanitarias emergentes que puedan comprometer la seguridad alimentaria. Para los consumidores, esto se traduce en una mayor protección, pero también en desafíos adicionales. Por ejemplo, la detección de bacterias como salmonella o Listeria monocytogenes en productos de origen animal puede llevar a retiradas masivas del mercado y generar alarmas que afectan la confianza pública en los alimentos disponibles. En los últimos meses, alertas por presencia de salmonella en productos cárnicos han sido motivo de retirada de lotes completos hasta que se comprueba su inocuidad. Esto pone de relieve no sólo la importancia de sistemas robustos de control sanitario, sino también de una comunicación transparente y efectiva hacia los consumidores. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) trabaja de forma constante para coordinar estas actividades y reforzar los mecanismos de respuesta ante cualquier desafío alimentario. La complejidad de estos sistemas exige una colaboración estrecha entre veterinarios, autoridades sanitarias, productores y demás actores de la cadena alimentaria; todos ellos tienen un papel en la prevención de riesgos y en la respuesta rápida ante cualquier amenaza. La salud animal también influye en el mercado y en las decisiones de los consumidores. Hoy en día, muchos consumidores están cada vez más conscientes y preocupados por el bienestar de los animales y por cómo este puede influir en la calidad de los alimentos que adquieren. Esto se ve reflejado en estudios que muestran que los productos asociados a estándares más altos de bienestar animal a menudo gozan de preferencia y pueden incluso alcanzar primas de precio en el mercado. Este fenómeno plantea una brecha interesante entre lo que los consumidores desean y lo que los sistemas de producción tradicionales pueden ofrecer, reforzando debates sobre sostenibilidad, ética y seguridad alimentaria. Sin embargo, esta interconexión no está exenta de tensiones. Un ejemplo sutil, pero ilustrativo es la crítica al sistema Nutri-Score desde la perspectiva de la seguridad alimentaria. Aunque Nutri-Score se diseñó para ofrecer a los consumidores una guía rápida sobre la calidad nutricional de los alimentos, algunos expertos argumentan que puede no reflejar adecuadamente la complejidad de la realidad alimentaria y, en algunos casos, desincentivar productos tradicionalmente sanos o esenciales en dietas equilibradas. En un contexto donde la seguridad alimentaria ya está bajo presión por factores como enfermedades animales o crisis en la producción, este tipo de etiquetas añaden confusión o prioridades contrapuestas en las decisiones de compra de los consumidores, especialmente cuando se percibe que penaliza ciertos alimentos que, desde la perspectiva de sistemas alimentarios sostenibles, son seguros y nutritivos. La seguridad alimentaria también depende de comunicar de forma precisa y contextualizada, sin simplificaciones que puedan distorsionar decisiones que tienen implicaciones en la salud pública general. Tomando perspectiva, es claro que los riesgos vinculados a la salud animal se traducen directamente en desafíos para la seguridad alimentaria. Un brote animal no solo puede implicar sacrificios masivos, restricciones comerciales o pérdidas económicas, también puede disminuir la disponibilidad de determinado alimento y aumentar la vulnerabilidad de los consumidores ante la escasez o la subida de precios. Por ello, la prevención y el control de enfermedades animales deben ser prioridades políticas y sociales. Finalmente, es importante recordar que garantizar la seguridad alimentaria no es un proceso estático: demanda adaptación continua a nuevas amenazas, inversión en investigación y tecnología, y un compromiso colectivo con prácticas responsables en toda la cadena alimentaria. Desde la producción primaria hasta el consumidor final, cada eslabón es indispensable para asegurar que los alimentos que llegan a la mesa no solo sean nutritivos, sino también seguros y producidos de forma ética.  En definitiva, la seguridad alimentaria es mucho más que controles finales en productos empaquetados; es la suma de una cadena compleja de prácticas, políticas y valores que empiezan por garantizar la salud y el bienestar de los animales que forman parte de nuestro sistema alimentario.
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