La evidencia actual respalda una asociación entre dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros

Diario Veterinario • 20 de enero de 2026

Diversos estudios indican que estos cambios cardíacos asociados a la dieta pueden mejorar, a veces considerablemente, tras la modificación de la dieta a una fórmula que incluya cereales

La miocardiopatía dilatada (MCD) es la segunda cardiopatía adquirida más común en perros, después de la degeneración mixomatosa de la válvula mitral. Afecta aproximadamente al 0,5 % de la población canina, predominantemente a perros de razas grandes como el dóberman pinscher, así como a algunas razas medianas, incluido el cocker spaniel. Si bien la MCD se ha considerado tradicionalmente un trastorno predominantemente hereditario, también puede desarrollarse de forma secundaria a otros factores, como deficiencias nutricionales, enfermedades endocrinas, miocarditis y taquicardia crónica. Sin embargo, cada vez hay más evidencia que sugiere que la nutrición puede desempeñar un papel fundamental tanto en la aparición como en la progresión de la enfermedad.

 

En los últimos años, los cardiólogos veterinarios han informado de un número creciente de casos de DCM en razas sin predisposición genética conocida. El problema ganó atención pública en 2018 cuando la FDA, en respuesta a las preocupaciones de los cardiólogos, emitió un aviso público e inició una investigación sobre el asunto. El conocimiento actual indica que, además de los casos no relacionados con la dieta, la DCM puede surgir en dos formas asociadas a la dieta: una vinculada a la deficiencia de taurina y otra relacionada con factores dietéticos aún no identificados. En respuesta a este aumento de casos, varios estudios han buscado investigar la asociación entre la dieta y la DCM. Estos estudios se han centrado predominantemente en dietas sin granos/altas en legumbres y sus ingredientes comunes, como legumbres (p. ej., guisantes y lentejas). Investigaciones adicionales han examinado el papel del metabolismo de la taurina y las posibles predisposiciones de la raza a la deficiencia de taurina. Hipótesis más recientes sugieren que la microbiota intestinal es un factor que contribuye a la salud cardíaca.

 

Dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros

 Un estudio realizado en Portugal busca proporcionar una revisión narrativa exhaustiva de la literatura sobre estudios recientes que describen la asociación entre la dieta y la miocardiopatía dilatada (MCD) en perros. El objetivo principal es analizar los hallazgos sobre el impacto de las dietas sin cereales en la salud cardíaca, las teorías emergentes más allá de la deficiencia nutricional y las implicaciones clínicas y dietéticas que podrían mejorar nuestra comprensión del papel de la nutrición en la cardiopatía canina.

 

La evidencia actual respalda una asociación entre las dietas sin cereales y el desarrollo de miocardiopatía dilatada (MCD) en perros. Diversos estudios indican que estos cambios cardíacos asociados a la dieta pueden mejorar, a veces considerablemente, tras la modificación de la dieta a una fórmula que incluya cereales, especialmente cuando se combina con un tratamiento médico adecuado. Estos hallazgos subrayan que “la MCD nutricional puede representar una forma potencialmente reversible de la enfermedad si se identifica a tiempo”.

 

La relación entre las dietas sin cereales y la remodelación cardíaca destaca la importancia de una historia clínica dietética detallada y una evaluación diagnóstica temprana, que incluya ecocardiografía y biomarcadores cardíacos, en perros con signos clínicos compatibles. El diagnóstico temprano “permite una intervención dietética oportuna, que puede mejorar la función ventricular y el pronóstico general”.

 

Posible reversibilidad de algunas formas de miocardiopatía dilatada canina

 Algunas razas, como los golden retrievers, tienen predisposición genética a la miocardiopatía dilatada (MCD) por deficiencia de taurina. Esta raza también es más vulnerable a la MCD nutricional, ya que quienes se alimentan con dietas sin cereales presentan un mayor riesgo de deficiencia de taurina.

 

En resumen, “la dieta desempeña un papel fundamental en la patogénesis y la posible reversibilidad de algunas formas de miocardiopatía dilatada canina”. Se necesita investigación continua para aclarar los mecanismos metabólicos y nutricionales implicados, perfeccionar las estrategias diagnósticas y orientar las recomendaciones dietéticas basadas en la evidencia para proteger la salud cardiovascular de los perros.

 

Así, concluyen que los hallazgos sugieren una fuerte relación entre la dieta y la MCD, particularmente con respecto a las legumbres. Perros de diversas razas mostraron diámetros ventriculares izquierdos mayores, función sistólica reducida y un aumento de complejos ventriculares prematuros cuando se alimentaron con dietas no tradicionales, libres de granos y ricas en legumbres, en comparación con aquellos con dietas tradicionales bajas en legumbres. 

 

“Aunque los mecanismos aún no están claros, la investigación destaca el posible papel de las legumbresen particular los guisantes, en la microbiota intestinal y el metabolismo de los ácidos biliares relacionado con la fibra”. Esta revisión también distingue la miocardiopatía dilatada (MCD) relacionada con la deficiencia de taurina como una forma independiente, siendo ciertas razas, en particular los golden retrievers, más susceptibles. No obstante, en general, se requieren más estudios para comprender mejor el papel de la nutrición en la salud cardíaca canina.


Fuente: https://www.diarioveterinario.com/t/5679724/evidencia-actual-respalda-asociacion-entre-dietas-cereales-miocardiopatia-dilatada-perros?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter%20www.diarioveterinario.com

Por IM Veterinaria 12 de febrero de 2026
Presente en todos los continentes, la rabia continúa provocando miles de fallecimientos humanos, en su mayoría tras mordeduras de perros infectados y en zonas con escaso acceso a atención sanitaria.
Por Diario Veterinario 6 de febrero de 2026
El artículo pretende ofrecer una base científica para que cuidadores de mascotas, veterinarios, investigadores y otros profesionales del sector puedan comprender los alimentos sin cereales
Por Diario Veterinario 29 de enero de 2026
Como consecuencia de la sobrepeso y obesidad, los gatos domésticos pueden desarrollar diversos enfermedades, trastornos metabólicos y/o mecánicos
Por Animal Health 27 de enero de 2026
El investigador Raúl Pérez aborda algunas de las parasitosis alimentarias más frecuentes que se transmiten a través del consumo de alimentos
Por Frontiers 20 de enero de 2026
En un ecosistema que está perdiendo gran parte de su biodiversidad, los mosquitos podrían estar buscando una nueva fuente de alimento. Investigadores analizaron la sangre de mosquitos capturados en la Mata Atlántica brasileña y descubrieron que la mayoría contenía sangre humana. Esta marcada preferencia por los humanos podría provocar que los mosquitos transmitan más enfermedades virales y consecuencias adversas para la salud de las personas que viven en la zona. Estudios como este pueden contribuir a mejores medidas de prevención, afirmó el equipo. Extendiéndose a lo largo de la costa brasileña, la Mata Atlántica alberga cientos de especies de aves, anfibios, reptiles, mamíferos y peces. Sin embargo, debido a la expansión humana, solo alrededor de un tercio de la superficie original de la selva permanece intacta. A medida que la presencia humana expulsa a los animales de sus hábitats, los mosquitos que antes se alimentaban de una amplia variedad de huéspedes podrían estar encontrando nuevos objetivos humanos para saciar su sed de sangre, según un nuevo estudio de Fronteras en Ecología y Evolución . “Aquí demostramos que las especies de mosquitos que capturamos en los remanentes del Bosque Atlántico tienen una clara preferencia por alimentarse de humanos”, dijo el autor principal, el Dr. Jeronimo Alencar, biólogo del Instituto Oswaldo Cruz en Río de Janeiro. “Esto es crucial porque, en un entorno como el Bosque Atlántico, con una gran diversidad de posibles huéspedes vertebrados, la preferencia por los humanos aumenta significativamente el riesgo de transmisión de patógenos”, añadió el coautor, el Dr. Sergio Machado, investigador que estudia microbiología e inmunología en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Los humanos lo prefieren Para su estudio, los investigadores utilizaron trampas de luz para capturar mosquitos en la Reserva Natural del Sítio Recanto y la Reserva Ecológica del Río Guapiacu, dos reservas naturales en el estado de Río de Janeiro. En el laboratorio, separaron mosquitos hembras ingurgitadas para su análisis. Los investigadores extrajeron ADN de la sangre y, mediante secuenciación de ADN, analizaron un gen específico que funciona como un "código de barras" único para cada especie de vertebrado. Al comparar los códigos de barras encontrados en la sangre con una base de datos, los investigadores pudieron determinar de qué animal se había alimentado el mosquito. Reserva Ecológica do Guapiaçu (REGUA), Cachoeiras de Macacu, Río de Janeiro. Crédito: Cecilia Ferreira de Mello. De un total de 1714 mosquitos capturados, pertenecientes a 52 especies, 145 hembras estaban ingurgitadas de sangre. Se pudo identificar la sangre consumida por 24 de estos mosquitos, la cual provenía de 18 humanos, un anfibio, seis aves, un cánido y un ratón. Algunas ingestiones de sangre provenían de múltiples fuentes: la ingestión de sangre de un mosquito identificado como Cq. Venezuelensis se componía de sangre de anfibio y humana. Los mosquitos pertenecientes a la especie Cq. Fasciolata se habían alimentado tanto de un roedor como de un ave, así como de un ave y un humano, respectivamente. Los investigadores plantearon la hipótesis de que múltiples factores podrían influir en su preferencia por nuestra sangre. «El comportamiento de los mosquitos es complejo», afirmó Alencar. «Aunque algunas especies de mosquitos pueden tener preferencias innatas, la disponibilidad y la proximidad del huésped son factores sumamente influyentes». Leer y descargar el artículo original  La enfermedad se propaga A medida que la Mata Atlántica disminuye debido a la deforestación y la invasión de zonas anteriormente boscosas por parte de los humanos, desaparecen muchas plantas y animales. Como resultado, los mosquitos cambian sus hábitos y hábitats y se acercan a los humanos. "Con menos opciones naturales disponibles, los mosquitos se ven obligados a buscar nuevas fuentes de sangre alternativas. Terminan alimentándose más de humanos por conveniencia, ya que somos el huésped más frecuente en estas zonas", explicó Machado. Las picaduras son más que una simple picazón. En las regiones de estudio, los mosquitos transmiten diversos virus, como la fiebre amarilla, el dengue, el zika, el mayaro, el sabiá y el chikunguña, que causan enfermedades que amenazan gravemente la salud humana y pueden tener consecuencias adversas a largo plazo. Investigar el comportamiento de alimentación de los mosquitos es fundamental para comprender la dinámica ecológica y epidemiológica de los patógenos que transmiten, afirmaron los investigadores. Sítio Recanto Preservar, Silva Jardim, Río de Janeiro. Crédito: Cecilia Ferreira de Mello. La tasa relativamente baja de mosquitos ingurgitados (poco menos del 7 %), así como el bajo porcentaje de casos en los que se pudo identificar la ingesta de sangre (alrededor del 38 %), resaltan la necesidad de realizar estudios con mayor base de datos. Estos estudios también deberían utilizar métodos más adecuados para identificar la ingesta de sangre mixta y así determinar todas las fuentes de alimento. El estudio ya puede contribuir al desarrollo de políticas y estrategias más eficaces para controlar los mosquitos portadores de enfermedades y ayudar a predecir y prevenir futuros brotes. «Saber que los mosquitos de una zona tienen una fuerte preferencia por los humanos sirve como alerta sobre el riesgo de transmisión», señaló Machado. “Esto permite acciones específicas de vigilancia y prevención”, concluyó Alencar. “A largo plazo, esto podría conducir a estrategias de control que consideren el equilibrio del ecosistema”. Fuente: https://www.frontiersin.org/news/2026/01/15/mosquitoes-human-blood-biodiversity-loss
Por Frontiers 20 de enero de 2026
Una importante revisión en Frontiers in Science destaca cómo abordar los sistemas alimentarios insostenibles (reflejados en nuestro cambiante entorno alimentario) es urgente tanto para la salud como para el clima.
Por Huffpost 19 de enero de 2026
Adiós a algo tan habitual y tradicional como aliñar tu ensalada o salsear tu plato favorito con dosis plastificadas, y no solo en hostelería.
Por Infobae 19 de enero de 2026
Cochecitos, disfraces y tratamientos innecesarios pueden causar obesidad, daño articular y ansiedad
Por La Razón 16 de enero de 2026
Las consecuencias legales pueden ser severas
Por Digital Extremadura 14 de enero de 2026
La seguridad alimentaria es, en esencia, la garantía de que los alimentos que llegan a nuestras mesas son inocuos, nutritivos y accesibles. Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo la interdependencia entre la salud animal, los sistemas de producción alimentaria y el bienestar humano se ha hecho cada vez más evidente. Este vínculo complejo se ha puesto de manifiesto tanto en debates científicos como en acontecimientos concretos: desde brotes de enfermedades animales hasta la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia sanitaria en toda la cadena alimentaria. En 2026, estas cuestiones no sólo siguen sobre la mesa, sino que se han convertido en parte de una agenda global para garantizar la seguridad alimentaria de forma sostenible y resistente a futuras crisis. La salud animal es un pilar fundamental de la seguridad alimentaria. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha subrayado que mejorar la salud de los animales, incluyendo la prevención de infecciones y el control de residuos de medicamentos veterinarios, es esencial para garantizar que los productos de origen animal sean seguros para el consumo humano. Desde la granja hasta la mesa, cualquier fallo en este proceso puede tener consecuencias directas para los consumidores, no sólo en términos de salud, sino también respecto a la disponibilidad y la confianza en los alimentos. Un ejemplo claro de estas interconexiones es la respuesta global ante brotes de enfermedades animales que, aunque no afecten directamente a los humanos, sí pueden tener impactos económicos y sociales muy graves. En España, la aparición de focos de peste porcina africana en fauna silvestre ha obligado a activar protocolos estrictos de bioseguridad que no solamente buscan contener la enfermedad, sino también proteger la reputación sanitaria del sector porcino y evitar la interrupción de mercados de exportación. Aunque la peste porcina africana no representa un riesgo directo para la salud humana, su presencia puede provocar restricciones comerciales, pérdidas económicas considerables y, en última instancia, una menor disponibilidad de alimentos cárnicos en los sistemas productivos. Este tipo de eventos no son aislados. Las autoridades europeas y nacionales han adoptado el enfoque “Una sola salud”, One Health , la vigilancia epidemiológica, la investigación conjunta entre sectores y la formación de profesionales con una visión transversal se consideran estrategias clave para anticipar y responder a las amenazas sanitarias emergentes que puedan comprometer la seguridad alimentaria. Para los consumidores, esto se traduce en una mayor protección, pero también en desafíos adicionales. Por ejemplo, la detección de bacterias como salmonella o Listeria monocytogenes en productos de origen animal puede llevar a retiradas masivas del mercado y generar alarmas que afectan la confianza pública en los alimentos disponibles. En los últimos meses, alertas por presencia de salmonella en productos cárnicos han sido motivo de retirada de lotes completos hasta que se comprueba su inocuidad. Esto pone de relieve no sólo la importancia de sistemas robustos de control sanitario, sino también de una comunicación transparente y efectiva hacia los consumidores. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) trabaja de forma constante para coordinar estas actividades y reforzar los mecanismos de respuesta ante cualquier desafío alimentario. La complejidad de estos sistemas exige una colaboración estrecha entre veterinarios, autoridades sanitarias, productores y demás actores de la cadena alimentaria; todos ellos tienen un papel en la prevención de riesgos y en la respuesta rápida ante cualquier amenaza. La salud animal también influye en el mercado y en las decisiones de los consumidores. Hoy en día, muchos consumidores están cada vez más conscientes y preocupados por el bienestar de los animales y por cómo este puede influir en la calidad de los alimentos que adquieren. Esto se ve reflejado en estudios que muestran que los productos asociados a estándares más altos de bienestar animal a menudo gozan de preferencia y pueden incluso alcanzar primas de precio en el mercado. Este fenómeno plantea una brecha interesante entre lo que los consumidores desean y lo que los sistemas de producción tradicionales pueden ofrecer, reforzando debates sobre sostenibilidad, ética y seguridad alimentaria. Sin embargo, esta interconexión no está exenta de tensiones. Un ejemplo sutil, pero ilustrativo es la crítica al sistema Nutri-Score desde la perspectiva de la seguridad alimentaria. Aunque Nutri-Score se diseñó para ofrecer a los consumidores una guía rápida sobre la calidad nutricional de los alimentos, algunos expertos argumentan que puede no reflejar adecuadamente la complejidad de la realidad alimentaria y, en algunos casos, desincentivar productos tradicionalmente sanos o esenciales en dietas equilibradas. En un contexto donde la seguridad alimentaria ya está bajo presión por factores como enfermedades animales o crisis en la producción, este tipo de etiquetas añaden confusión o prioridades contrapuestas en las decisiones de compra de los consumidores, especialmente cuando se percibe que penaliza ciertos alimentos que, desde la perspectiva de sistemas alimentarios sostenibles, son seguros y nutritivos. La seguridad alimentaria también depende de comunicar de forma precisa y contextualizada, sin simplificaciones que puedan distorsionar decisiones que tienen implicaciones en la salud pública general. Tomando perspectiva, es claro que los riesgos vinculados a la salud animal se traducen directamente en desafíos para la seguridad alimentaria. Un brote animal no solo puede implicar sacrificios masivos, restricciones comerciales o pérdidas económicas, también puede disminuir la disponibilidad de determinado alimento y aumentar la vulnerabilidad de los consumidores ante la escasez o la subida de precios. Por ello, la prevención y el control de enfermedades animales deben ser prioridades políticas y sociales. Finalmente, es importante recordar que garantizar la seguridad alimentaria no es un proceso estático: demanda adaptación continua a nuevas amenazas, inversión en investigación y tecnología, y un compromiso colectivo con prácticas responsables en toda la cadena alimentaria. Desde la producción primaria hasta el consumidor final, cada eslabón es indispensable para asegurar que los alimentos que llegan a la mesa no solo sean nutritivos, sino también seguros y producidos de forma ética.  En definitiva, la seguridad alimentaria es mucho más que controles finales en productos empaquetados; es la suma de una cadena compleja de prácticas, políticas y valores que empiezan por garantizar la salud y el bienestar de los animales que forman parte de nuestro sistema alimentario.
Show More